viernes, 14 de abril de 2017

Dos tipos de estudio en Biología

La biología puede ser concebida como una ciencia con dos temas y dos modos de estudio, que parecen completamente dispares cuando se les observa de manera superficial pero que, tras un análisis hecho de modo pormenorizado, resultan complementarios.
Por una parte, como todos sabemos, la biología estudia los seres vivos y sus procesos. Es ésta una rama ocupada en conocer profundamente los diversos grupos de seres, definir adecuadamente los procesos en los que están involucrados, estudiar los modos en que se realizan sus actividades y conocer los factores que influyen en ellos. Los métodos de estudio en estas ramas de la biología son los propios de las ciencias experimentales, con sus procesos hipotético-deductivos. También se utilizan adecuadamente otros métodos de estudio que son específicos suyos, como pueden ser la descripción y la comparación.



Pero, junto a esta biología ocupada de los procesos actuales, existe otra que estudia el origen de la vida y que intenta explicar cómo se mantuvo y diversificó a lo largo del tiempo una actividad singular, la biológica, y cómo los seres poseedores de esta actividad fueron capaces de colonizar el más amplio abanico posible de condiciones ambientales. La biología nos dice que para que tales cosas pudiesen ocurrir, fue preciso que en los seres vivos, ya perfectamente definidos como entidades, estuviese presente una gran variabilidad estructural y de comportamiento y que, además, esa variabilidad fuese transmisible de padres a hijos, es decir, pasase de generación en generación. 
En este sentido, la genética estudia dos aspectos importantes del material hereditario, cada uno de ellos relacionados con los dos aspectos de la biología que acabo de mencionar, pues si bien intenta comprender cómo funcionan los genes, cómo interactúan entre ellos, cuál es su modo de transcripción y su modo de regulación, es decir, estudia los genes como origen de la variabilidad actual en su transcripción informativa, también estudia cómo se transmiten esos genes a lo largo de las generaciones, cómo se produce la variabilidad génica, cómo se incrementa y mantiene en las poblaciones y cómo esta misma variabilidad puede ser la materia prima gracias a la cual ocurren los procesos evolutivos. Esta variabilidad en los genes constituye el factor intrínseco del cambio y, para que acontezca, es precisa su existencia en las poblaciones de seres vivos.
La biología evolutiva, la rama de la biología que estudia la evolución de los seres vivos teniendo en cuenta factores genéticos y ambientales en su más amplio sentido, nos enseña que en los procesos que generaron la diversificación que vemos en la actualidad, actuaron dos tipos de factores, unos intrínsecos a los mismos seres vivos, que fueron los factores que generaron la variabilidad hereditaria necesaria para esa diversificación, y otros tan necesarios como éstos que, procedentes del ambiente (considerado en su más amplio sentido), actuaron sobre esos mismos seres vivos y su diversidad hereditaria, constituyendo las causas exteriores a ellos, las extrínsecas que fueron modelando el cambio. En este plan, las diferencias que pudiesen aparecer entre los seres vivos, pero sin capacidad de ser transmitidas a las descendencias, no tienen importancia biológica alguna.



Cuando la biología toma como objeto de estudio este aspecto de la actividad biológica, está tomando el cariz de una ciencia histórica que pretende explicar procesos y situaciones irrepetibles. Lo hace a partir de los datos históricos que es posible deducir después de estudiar con detalle los rastros de los seres vivos procedentes de épocas pasadas y que llegaron fosilizados hasta nosotros. Estos fósiles, considerados como testimonios de la vida en el pasado, tienen que ser estudiados en relación con todos los datos posibles acerca del entorno físico en el que vivieron, y que vienen aportados por la estratigrafía, la bioclimatología, la geografía histórica, etc. 
Como constantemente aparecen datos nuevos, o nuevas técnicas de estudio, este trabajo nunca estará terminado. Pero es conveniente que nos hagamos una reflexión sobre el método de estudio de esta rama de la biología, pues es muy semejante al utilizado por los historiadores. También aquí se intenta reconstruir un proceso irrepetible gracias a una serie incompleta de testimonios. En este tipo de estudios, la certeza se basa en la inexistencia de pruebas contrarias a las hipótesis postuladas, pues éstas no pueden ser contrastadas por la experimentación y sus métodos. Las hipótesis se mantienen y fortalecen su credibilidad conforme aumentan las pruebas a su favor y persiste la inexistencia de testimonios contrarios a ellas. En el caso que nos ocupa, la aparición de un fósil en un estrato geológico inesperado, haría revisar todas las hipótesis evolutivas construidas gracias a ese tipo de fósil. 


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